No empieces desde cero
Pensar demasiado no es inteligencia. Es miedo bien disfrazado. Te dices que estás analizando. Que estás siendo prudente. Que necesitas entender mejor las cosas antes de actuar. Pero en realidad estás evitando moverte. Porque pensar no tiene riesgo. Actuar sí. Cuando actúas, puedes fallar. Puedes equivocarte. Puedes quedar en evidencia.