Manual del ser Multipotencial ( parte 9 )

Manual del ser Multipotencial ( parte 9 )

EL LADO OSCURO DEL MULTIPOTENCIAL


1. LA GRAN PREGUNTA

¿Y si algunas de las cosas que atribuyo a mi multipotencialidad son, en realidad, defectos que no quiero reconocer?

Esta pregunta incomoda.

Precisamente por eso merece hacerse.

Durante este manual hemos hablado de curiosidad, aprendizaje, transferencia de conocimientos, creatividad, adaptabilidad y capacidad para conectar mundos.

Todas pueden convertirse en grandes fortalezas.

Pero existe un peligro.

Cuando encontramos una palabra capaz de explicar parte de nuestra personalidad, podemos empezar a utilizarla para justificarla entera.

«Soy multipotencial.»

Y de repente esa frase parece explicar por qué cambiamos constantemente de proyecto.

Por qué nos aburrimos.

Por qué no terminamos.

Por qué discutimos con estructuras rígidas.

Por qué necesitamos nuevos estímulos.

Por qué creemos que podríamos desempeñar muchas profesiones.

Incluso puede convertirse en una forma sofisticada de sentirnos especiales.

Ahí debemos detenernos.

“Porque una identidad que debería ayudarnos a comprendernos puede terminar impidiéndonos corregirnos”.



2. LA IDENTIDAD TAMBIÉN PUEDE CONVERTIRSE EN UNA JAULA

El ser humano necesita construir una narrativa sobre sí mismo.

  1. Soy disciplinado.
  2. Soy creativo.
  3. Soy independiente.
  4. Soy inteligente.
  5. Soy multipotencial.

Estas narrativas proporcionan coherencia.

Pero también pueden crear puntos ciegos.

Cuando una idea pasa a formar parte de nuestra identidad, cualquier evidencia que la contradiga puede sentirse como un ataque.

Entonces dejamos de preguntarnos:

«¿Es verdad?»

Y empezamos a preguntarnos:

«¿Cómo puedo proteger la imagen que tengo de mí mismo?»

Ese cambio es peligroso.

Porque el crecimiento personal necesita precisamente lo contrario:

Ser capaces de observarnos sin defendernos constantemente.

Quizá seas extraordinariamente curioso.

Y también disperso.

Quizá tengas facilidad para aprender.

Y también poca tolerancia al aburrimiento.

Quizá tengas muchas capacidades.

Y estés sobreestimando algunas.

Dos cosas aparentemente contradictorias pueden ser ciertas simultáneamente.

“Conocerte no consiste solamente en descubrir tus fortalezas. También consiste en dejar de negociar con tus defectos”.



3. QUÉ DICE LA CIENCIA

Existen varios fenómenos psicológicos que ayudan a entender estos puntos ciegos.

Uno es el sesgo de confirmación: tendemos a prestar mayor atención a la información compatible con nuestras creencias previas.

Otro problema es nuestra capacidad limitada para evaluarnos con completa objetividad.

Podemos sobreestimar determinadas competencias y subestimar otras.

También podemos comparar injustamente nuestro conocimiento superficial de una disciplina con el conocimiento profundo de alguien que lleva décadas practicándola.

En el extremo contrario aparece otro fenómeno:

el síndrome del impostor, entendido como una experiencia psicológica en la que personas competentes pueden tener dificultades para interiorizar sus logros y temer que los demás descubran que no son tan capaces como aparentan.

Y así aparece una contradicción especialmente interesante para el multipotencial.

Puede oscilar entre:

«Podría hacer prácticamente cualquier cosa.»

y

«En realidad no soy suficientemente bueno en nada.»

Superioridad e inseguridad.

A veces dentro de la misma persona.

La solución no consiste en elegir una de las dos narrativas.

Consiste en buscar algo mucho más fiable:

evidencia sobre nosotros mismos.


4. QUÉ SIGNIFICA REALMENTE

Necesitamos distinguir cuatro conceptos.

INTERÉS

Algo despierta tu curiosidad.

CONOCIMIENTO

Has estudiado suficientemente un campo como para comprenderlo.

COMPETENCIA

Puedes ejecutar una habilidad con resultados demostrables.

MAESTRÍA

Posees profundidad, experiencia y criterio desarrollados durante años.

El problema aparece cuando confundimos uno con otro.

Haber leído veinte libros sobre psicología no te convierte en psicólogo.

Entrenar durante años no te convierte automáticamente en entrenador competente.

Utilizar herramientas de diseño no te convierte automáticamente en diseñador.

Conocer conceptos empresariales no significa saber construir una empresa.

La curiosidad abre la puerta.

El estudio permite entrar.

La práctica desarrolla competencia.

Y solamente el tiempo, la experiencia, el feedback y el trabajo profundo pueden acercarnos a la maestría.

El multipotencial necesita saber exactamente en qué nivel se encuentra dentro de cada disciplina.

Sin falsa modestia.

Pero también sin fantasía.


5. CÓMO SE MANIFIESTA EL LADO OSCURO

Puede aparecer como ego intelectual.

Crees comprender rápidamente algo y subestimas la complejidad que todavía desconoces.

Puede aparecer como adicción a la novedad.

Necesitas continuamente nuevos proyectos para mantenerte estimulado.

Como perfeccionismo.

(Esta es mi especialidad).

No terminas porque aquello que produces nunca alcanza la imagen que tenías en la cabeza.

Como comparación constante.

Te comparas simultáneamente con el mejor escritor, el mejor deportista, el mejor empresario y el mejor artista.

Una competición imposible.

Como síndrome del impostor.

Precisamente porque conoces varios campos, eres consciente de todo aquello que todavía ignoras.

Como sobrecompromiso.

Aceptas demasiados proyectos porque confías excesivamente en tu capacidad para resolverlos.

Como burnout.

Intentas mantener demasiadas identidades funcionando simultáneamente hasta que ninguna recibe energía suficiente.

Y puede aparecer de la forma más peligrosa:

convertir «soy multipotencial» en una explicación universal.

Entonces dejamos de corregir comportamientos porque hemos encontrado una etiqueta suficientemente elegante para justificarlos.



6. EL PELIGRO DE ENAMORARTE DE TU POTENCIAL

Existe una satisfacción extraña en imaginar aquello que podríamos llegar a ser.

  1. Podría escribir un libro.
  2. Podría crear una empresa.
  3. Podría estudiar una carrera.
  4. Podría aprender un idioma.
  5. Podría convertirme en artista.
  6. Podría cambiar completamente de profesión.

Todo continúa siendo posible mientras permanece en nuestra imaginación.

Pero ejecutar obliga a enfrentarse a la realidad.

Quizá escribas y descubras que todavía escribes mal.

Quizá emprendas y nadie compre.

Quizá dibujes y descubras cuánto te queda por aprender.

Quizá compitas y alguien sea mucho mejor.

Por eso existe una forma sutil de proteger el ego:

no llegar nunca suficientemente lejos como para comprobar cuál es realmente nuestro nivel.

Siempre estamos empezando.

Siempre aprendiendo.

Siempre preparando.

Siempre diseñando el siguiente proyecto.

Así podemos conservar intacta una idea maravillosa:

«Podría haber sido extraordinario si realmente me hubiera dedicado a ello.»

ERROR.

Pero el potencial que nunca se somete a la realidad es imposible de medir.

Y por tanto resulta psicológicamente muy cómodo.


7. SEÑALES DE ALARMA

Haz esta revisión sin justificar inmediatamente tus respuestas.

  • Hablas frecuentemente de aquello que podrías hacer más que de aquello que has terminado.
  • Te molesta recibir críticas de personas con mayor experiencia en una disciplina.
  • Pierdes interés cuando dejas de destacar rápidamente.
  • Evitas situaciones donde tu capacidad pueda ser evaluada objetivamente.
  • Confundes aprender rápido con dominar.
  • Utilizas títulos, experiencias o talentos anteriores para asumir competencia automática en campos nuevos.
  • Te comprometes con más proyectos de los que realmente puedes ejecutar.
  • Necesitas mantener demasiadas identidades simultáneamente.
  • Te comparas con especialistas y alternas entre superioridad e inferioridad.
  • Descansas con culpa porque siempre existe otro proyecto pendiente.
  • Te cuesta abandonar una actividad porque forma parte de la imagen que tienes de ti mismo.
  • Utilizas «soy multipotencial» para explicar comportamientos que quizá deberías corregir.

Si alguna duele especialmente, no la descartes demasiado rápido.

Quizá precisamente ahí haya información.



8. HERRAMIENTA PRÁCTICA — LA AUDITORÍA DE REALIDAD

Una vez al año realiza una auditoría brutalmente objetiva de tus capacidades.

Escoge cada una de las disciplinas que consideras importantes en tu identidad.

Para cada una responde:

1. ¿QUÉ DIGO QUE SÉ HACER?

Define la competencia.

Sin títulos grandilocuentes.


2. ¿QUÉ EVIDENCIA TENGO?

  1. Resultados.
  2. Trabajo terminado.
  3. Experiencia.
  4. Clientes.
  5. Competiciones.
  6. Obras.
  7. Proyectos.
  8. Evaluaciones externas.
  9. Ingresos.
  10. Certificaciones cuando sean relevantes.

No sensaciones.

Evidencia.

3. ¿CUÁL ES REALMENTE MI NIVEL?

Clasifícate:

Explorador — Aprendiz — Competente — Avanzado — Experto.

Y reserva «experto» para aquello donde exista profundidad real demostrable.


4. ¿QUÉ DIRÍA ALGUIEN MEJOR QUE YO?

Esta pregunta combate el autoengaño.

¿Qué carencias identificaría un profesional serio?


5. ¿QUIERO PROFUNDIZAR O SOLAMENTE DISFRUTARLO?

Ambas respuestas son válidas.

No necesitas convertir todos tus intereses en competencias profesionales.


6. ¿QUÉ PRECIO ESTOY PAGANDO POR MANTENER ESTA ACTIVIDAD?

  1. Tiempo.
  2. Dinero.
  3. Energía.
  4. Atención.
  5. Estrés.
  6. Oportunidades sacrificadas.

Toda identidad tiene costes.



EL CONSEJO DE ESPECIALISTAS

Existe además una herramienta especialmente poderosa para el multipotencial:

rodéate de personas que sepan más que tú.

Cuando trabajes fuera de tus competencias ancla, busca especialistas.

Pregúntales.

Escúchalos.

Contrasta tus ideas.

Permite que destruyan una hipótesis antes de invertir seis meses en ella.

La inteligencia interdisciplinar no consiste en sustituir especialistas.

Consiste también en saber cuándo necesitas uno.


EL PROTOCOLO DE RECUPERACIÓN

Y existe otro límite que debemos proteger:

tu energía.

Si necesitas trabajar, entrenar, estudiar, crear, emprender y mantener relaciones personales, el descanso no puede convertirse en aquello que haces solamente cuando todo lo demás está terminado.

Porque nunca estará terminado.

Programa deliberadamente periodos donde no produces.

  1. Sueño.
  2. Recuperación.
  3. Ocio.
  4. Relaciones.
  5. Silencio.
  6. Aburrimiento.

El multipotencial necesita aprender algo aparentemente paradójico:

también debe saber dejar de explorar.

Temporalmente.

Para recuperar capacidad de hacerlo mañana.


9. REFLEXIÓN FINAL

Ser multipotencial no te hace superior.

Tampoco inferior.

No eres necesariamente más inteligente.

Ni más creativo.

Ni estás destinado a construir una vida extraordinaria.

Tienes una determinada combinación de características que puede proporcionarte ventajas y problemas.

Nada más.

Lo que hagas con ellas determinará su valor.

Puedes utilizar tu curiosidad para aprender durante toda la vida.

O para no profundizar nunca.

Puedes utilizar tu adaptabilidad para reinventarte.

O para escapar constantemente.

Puedes utilizar tu confianza para afrontar nuevos mundos.

O convertirla en arrogancia.

Puedes utilizar tu diversidad para conectar disciplinas.

O acumular conocimientos sin construir nada.

La misma característica puede convertirse en virtud o defecto dependiendo de cómo la gobiernes.

Por eso quizá la pregunta más importante de este artículo no sea:

«¿Soy multipotencial?»

Sino:

«¿En qué me estoy convirtiendo gracias a ello?»

Porque ninguna etiqueta debería protegerte de la realidad.

Si una idea sobre ti mismo te ayuda a comprenderte, utilízala.

Si empieza a justificar aquello que deberías corregir:

rómpela.

Tu identidad debe estar al servicio de tu evolución.

Nunca al contrario.


LEY IX DEL REFLEXIONISMO

Nunca utilices una fortaleza para justificar una debilidad.

No te enamores de tu potencial.
Somételo a la realidad.

Acepta aquello que haces bien.
Reconoce aquello que todavía no sabes hacer.

Y deja que tus resultados hablen cuando tus etiquetas ya no sean necesarias.

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